(*) Gloria Piña.
En un día como hoy 22 de septiembre, en el año 1973, Michael Woodward Iribarry,sacerdote, muere camino al Hospital Naval de Valparaíso, luego de haber sido salvajemente torturado en el buque- escuela “Esmeralda”.
Su cuerpo fué colocado en una fosa común, junto a cientos de restos más, para luego ser quemado o arrojado a un acantilado cuando se demuele una muralla al fondo del Cementerio
N 3 de Playa Ancha.
Miguel Woodward Yriberry nació en Valparaíso el 25 de Enero de 1932. fue el mayor de cinco hermanos del matrimonio de Roy Woodward, inglés y Mary Yriberry, hija de un empresario vasco.
En 1941 a la edad de nueve años ingresó al Grange School en Santiago en calidad de interno. Ya en esa época Miguel destacaba por su carácter bondadoso. Allí tuvo entre sus profesores al Padre Alberto Hurtado. Este colegio preparaba a hijos de familias adineradas, de origen inglés para continuar sus estudios en Inglaterra y así en 1947 el joven partió al colegio Downside, privado, católico y dirigido por monjes benedictinos.
En 1951 ingresa al Kings College de Londres donde se recibe algunos años después de Ingeniero. Pero el deseo de servir a los demás a través del sacerdocio rondaba su espíritu.
En 1954 de vuelta en Viña del Mar se entrevista con el obispo de Valparaíso y es aceptado para ingresar al seminario. Entre sus maestros tuvo a don Enrique Alvear, quien llegaría a ser el respetado obispo auxiliar de Santiago, durante la dictadura de Pinochet ,y también a Carlos Camus, más tarde obispo de Linares.
Miguel es ordenado sacerdote el 25 de Febrero de 1961 por el entonces obispo Raúl Silva Henríquez. Su primera tarea es en la diócesis de Valparaíso, donde se encarga de asesorar profesionales. Con dos carreras universitarias y un postgrado en catequesis, deseaba trabajar más y su deseo era estar en contacto con el pueblo. Fue asesor del Movimiento Familiar Cristiano y durante un tiempo trabajó en el Instituto Diocesano de Catequesis. Más adelante sería encargado de un grupo de Acción Universitaria Católica.
El 11 de Junio de 1966 Miguel toma posesión de un nuevo cargo: Vicario Ecónomo de Peñablanca. Este cambio en su vida representó un momento clave para él. Llegó con la intención de ser un sacerdote activo, misionero, visitando a la gente en sus casas o lugares de trabajo, comprometiéndose en grupos y ayudando a las personas a crecer espiritualmente.
Rechazó el modelo de párroco detrás del escritorio en la oficina parroquial, él se acercó a la gente. Para movilizarse compro una Vespa y en ella acompañaba a los catequistas a lugares rurales apartados para poder llegar a los padres y saber que dificultades tenían.
La enseñanza religiosa en los colegios era otra área que involucraba a los catequistas y al poco tiempo de su llegada el sacerdote comenzó a dar clases en el Liceo de Villa Alemana. Allí los niños mayores habían formado un grupo scout y Miguel se interesó por sus actividades, les acompañó e inició con ellos un trabajo con los más desamparados de la comunidad.
También salió con los jóvenes de expedición fuera de Peñablanca, para conocer otras realidades como la vida de los mineros, de los pescadores, etc.
La época de Miguel en Peñablanca coincidió con los cambios más importantes en la liturgia, reformas dictadas por el Concilio Vaticano II. Fue uno de los primeros sacerdotes de la diócesis en celebrar una misa en castellano e introducir la misa folclórica, lo que no fue bien visto por algunas personas mayores que se cambiaron de Iglesia. En cambio más jóvenes se acercaron a ella y la Iglesia de Peñablanca, estaba más de llena de fieles que nunca.
A causa de conflictos con el obispo Tagle, varios curas se agruparon en el Equipo de Pastoral Obrera, en el que trabajaban cinco sacerdotes catalanes, también Pepo Gutiérrez, Patricio Guarda y Darío Marcotti, y la mayoría de este grupo se unió al movimiento nacional de sacerdotes “Cristianos por el Socialismo” que llegó a tener doscientos miembros.
Hacia fines de 1969 Miguel obtuvo permiso para unas vacaciones en Europa, durante su ausencia en su parroquia fue nombrado un nuevo Vicario.
En París, Miguel se encontró con el sacerdote Mariano Puga, con quien conversó acerca de la idea de ser un cura obrero. Con esa idea volvió a Chile y luego de dos meses en la parroquia de Peñablanca, se traslada al cerro Placeres con la idea de ser un sacerdote obrero. Su primer trabajo lo consiguió en los astilleros “Las Habas” en Playa Ancha, y aprovechando sus estudios de Ingeniería, construyó una casa en el cerro Placeres, sector Progreso.
Luego de la elección del presidente Allende se le ofrece un puesto en la CESCLA, centro de estudios y capacitación laboral de la Universidad Católica, siendo esta una especie de universidad para los trabajadores.
Aparte de otras actividades, se integró al grupo de Acción Política de Progreso, que más tarde participó en la JAP del sector y en 1972 es elegido Presidente de ella, ya que antes no funcionaba como debía ser. A pesar de sus múltiples actividades, Miguel celebraba la misa en una capilla que había al lado de su casa.
De allí en adelante Miguel continúa con su vida de opción por los pobres y marginados, siendo rechazadas esas labores por el obispo Tagle, quien cuando ocurre el golpe militar lo deja abandonado a su suerte, hasta que la historia nos cuenta que fue apresado, torturado y asesinado en La Esmeralda, el 22 de Septiembre de 1973.
La Dama Blanca llevará siempre la ignominia de la muerte de Miguel en su cubierta y así será mientras la armada no reconozca su falta y realice un ritual de purificación que signifique la abdicación de todo tipo de torturas y el reconocimiento de lo que allí ocurrió.
En la querella presentada por su hermana Patricia, aparte de Pinochet, principal responsable de todos los crímenes de lesa-humanidad en el país, aparecen los nombres de los oficiales en retiro: vicealmirante Adolfo Walbam, contralmirante Hugo Cabezas
Videla,los capitanes de navío Sergio Huidobro, Arnt Arentsen, Jorge Sabugo y Guillermo Aldoney, los capitanes de fragata Keneth Gleiser y Julio Vergara, los tenientes de infantería de marina Rafael Yussef, Guillermo Morera, Luis Rebolledo, Roberto Camus y otros de apellidos Middleton, Rodríguez y Luna. Además la querella fué presentada contra el abogado Enrique Vicente y el religioso de la PUCV, Jorge Bosagna.
Como un dato de la realidad, mientras se constituía la Comisión de Derechos Humanos de Villa Alemana, lugar donde el padre Miguel hizo clases,y mientras Patricia Woodward, se dirigía a los presentes en el acto hablando sobre su hermano, ese día domingo 10 de diciembre de 2006, día universal de los DD.HH. fallecía el dictador en un hospital de Santiago.
La figura de Miguel se agiganta con el tiempo y este domingo 27 a las 11.00 nos reuniremos en el monolito que lleva su nombre, en el Cementerio de Playa Ancha, para rendirle un homenaje a 36 años de su partida.
(*) Pdta. de la Comisión de DD.HH. de Villa Alemana.
Sola dijo:
septiembre 22, 2009 a 9:33 pm
Sacerdotes.
Si te fijas bien, la cruz que duerme junto a su sonrisa ha florecido.
Si te fijas bien, la cruz que adorna sus tumbas, está hecha de viento y memoria.
André Jarlán.
Un rosario negro hecho de ojos de fusilados se deja mecer por el viento.
Una bala mercenaria guillotina la cabeza de un franco galo en un arrabal pobre.
Un campamento llamado La Victoria allá en Santiago.
Adormecido sobre las hojas de trigo, susurra un adiós imperceptible.
La Biblia ensangrentada. Una mediagua sollozando de impotencia.
¿Qué te han hecho André? , le pregunta su amigo Pierre…Te han hecho inmortal, perenne, indestructible.
Otra vieja costumbre de los honorables Carabineros de Chile,
Ametrallaron una rancha de madera indefensa.
Miguel Woodward
Era largo y delgado como Chile. Mitad inglés, mitad porteño.
A algunos no les cayó bien que este británico no reprodujera el sistema de
Fichas de plástico en su sermón de los domingos.
Les molesto bastante que acercara un cristo más cristiano a las caletas.
Y sin más ni más lo sacaron desangrando de su hogar, para presentarle el infierno al instante.
Una sucursal flotante del Gólgota llamada La Esmeralda se dio a la tarea también.
Militares aprendices de inquisidores, lo reventaron hasta la agonía.
Ellos mismos se encargaron de aplastarlo en una fosa común.
Y como un obrero más, enterraron a Miguel Woodward, defensor de los árboles y los pobres.
Que pesada se hace la cruz, cuando la bota de la ambición la hunde sobre la espalda del pueblo.
Juan Alsina
Desde el Internado Barros Arana, campo de prisioneros y torturados se lo llevan.
No me pongas la venda, no tengo nada que esconder le dijo Juan Alsina a su verdugo
Quiero verte para darte el perdón.
Manso como un cordero, contra un matarife y su discípulo.
Lo despedazaron sobre el puente Bulnes.
Su cuerpo se unió al río de muertos llamado Mapocho.
El ejército chileno, inventa una vez más que fueron atacados (la eterna y simplona justificación para realizar suespecialidad. Asesinara desarmados).
En el intercambio de disparos Juan recibió plomo, a cambio de hostias sobre su boca.
¿Su crimen? Luchar por un mundo mejor.
Los diez mandamientos, pisoteados por los Regimientos.
Augusto Pinochet, el apóstol negro de la muerte apuesta a la iglesia de los ricos.
Alcoholizados de locura, convirtieron el vino en sangre…
Antonio Llidó
Recogía tomates para vivir. Daba clases de francés.
Insistía en bajar a Jesús de la Cruz y hacerlo caminar por las barriadas.
Recorría el mundo montado en una vieja bicicleta desvencijada
Los molinos eran tanques, las aspas eran fusiles fratricidas.
Fue motivo de ira por parte de la curia romana, unción patronal.
Mercaderes celestiales. Capataces divinos sobre la gente.
Daba lo que no tenía por y para los pobres.
Se sacaba no sólo el pan de la boca para los demás.
Sus zapatos, su chaqueta más de alguna vez fueron a parar sobre el cuerpo
gastado de algún menesteroso.
Los diez mandamientos, pisoteados por los Regimientos.
Ese no es un cura, es un marxista; Esgrimió el evangelista de la nueva tragedia.
Fue el primero en ser buscado en Quillota. El primero de los miles.
Después de ser apresado. No delató jamás a nadie. En absoluto algún un nombre.
A los Marxistas hay que torturarlos, de otra manera no cantan. Blandió el discípulo del diablo. Dicho y hecho.
Crucificado a un catre de metal, los clavos se hunden dentro de sus ojos.
El calvario de un cristiano en el circo romano y sus leones.
Sin embargo, el torturador está confundido.
Cada vez que éste, lo electrocuta y lo golpea haciéndole preguntas, El Padre Toño no habla.
¿Por qué no hablas? le grita frenético el militar.
Por mis Convicciones, Por mis Convicciones, le dice Antonio Llido.
Los sádicos se preguntan que son las convicciones.
¿Algún tipo de moneda?, ¿un título pecuniario?
No saben.
A pesar de todo, el sonido de su silencio fue el mejor réquiem de despedida. Una corona de balas sobre su cabeza reza a modo de corolario.
Sus restos descansan en algún lugar de Chile.
Su memoria, ejemplo y convicciones. Nunca descansan.
Están más vivos que nunca.
Ellos adquirieron un mal hábito. El hábito de la justicia social.
Padre Gerardo Poblete, Muerto a palos, patadas y puñetazos.
Pastor José Matías Nanco, Pregunta: ¿Por qué matan? Dios no viene a matar, sino a dar abundancia. Y por orden del nuevo Mesías, recibe abundancia de balas sobre su cuerpo.
Padre Omar Venturelli, acude inocente y dócil al regimiento Tucapel.
Hasta el día de hoy, su asesinato pide justicia.
Tres Veces Negó Pedro a Jesús. Treinta años la iglesia niega a sus propios hijos.
30 años. Treinta años. 30 años.
Es más fácil, que un camello pase por el ojo de una aguja.
A que en Chile se termine la Impunidad.
Si te fijas bien, sus sepulturas son meras camas transitorias.
Sus cruces, no son más que almohadas donde descansan los sueños dormidos
Esperando que tu pecho los despierte.
Andrés Bianque
(Del libro, Poesía en Luto©).